La noticia la hemos conocido a través de los medios de
comunicación navarros: Condenada una empresa a indemnizar a una
directiva víctima de "mobbing" El juez responsabiliza al director
general del acoso laboral que sufrió .Le obligó a que le enviara un
informe diario sobre su trabajo, la excluyó de reuniones directivas y le denegó
la excedencia. Según relata la sentencia, su patología es consecuencia de
estímulos laborales negativos mantenidos durante largo tiempo. "Su deterioro
psicológico es relevante. Ha perdido la confianza en sí misma hasta aceptar
trabajos de muy inferior categoría, en modo alguno acordes con su preparación y
estudios", dice el juez.
Sucesos y
detalles legales aparte, cuesta no entrar a opinar, porque como siempre suele
suceder en estos casos la retahíla de insidias y maldades organizacionales,
puestas en marcha contra esta trabajadora (directiva o no), parecen sacadas de
una película del doctor Jekyll y míster Hyde.
Por
problemas interpersonales o violencia en el lugar de trabajo se entienden:
relaciones personales conflictivas,”ninguneo”,aislamiento laboral, maltrato
verbal, gritos, lenguaje obsceno y/o coercitivo, humillaciones, hostigamiento
laboral, sexual, amenazas (del tipo que sean), acoso psicológico o mobbing,
acoso sexual, estrés laboral … producidos por parte de
usuarios/pacientes/alumnos/clientes… o de compañeros/jefes etc. 1) Interna
(incluidos directores y supervisores) y 2) Externa (entre trabajadores y otras
personas presentes en el lugar de trabajo).
El
Repertorio
de recomendaciones prácticas sobre la violencia y el estrés en el lugar de
trabajo y medidas para combatirla de la Oficina
Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra (Suiza) MEVSWS/2003/11 indica que
“Sería útil establecer de antemano y poner a
prueba planes para tratar las situaciones de violencia en el lugar de trabajo y
problemas conexos, y para ayudar a las personas afectadas por la violencia
laboral a combatir los efectos, tanto corporales como emocionales, de los
incidentes y comportamientos violentos, en la medida de lo posible y viable. En
este tipo de planes se deberían incluir medidas para prevenir toda secuela
psicológica o médica grave (trastornos ligados al estrés postraumático), en la
medida en que resulte razonable y viable”
.
Los
trabajadores afectados por la violencia en el lugar de trabajo deberían tener la
posibilidad de someterse al tratamiento médico que haga falta.
En las empresas dotadas de servicios adecuados,
el empleador debería derivar hacia ellos a quienes presenten síntomas de
trastornos debido a la violencia , siempre y cuando los profesionales empleados
en dichos servicios sean competentes para tratarles.
Cuando
las empresas no dispongan de este tipo de servicios o el número de casos
desborde la capacidad efectiva de los profesionales internos para tratarlos, el
empleador debería orientar a los trabajadores afectados para que reciban el
tratamiento apropiado fuera de la empresa.
El apoyo
a la víctima es , también, imprescindible. La discusión de los problemas u
otras iniciativas, en consulta con los representantes de los trabajadores, puede
ser una forma de apoyo beneficiosa para todas las partes afectadas directa o
indirectamente por la violencia en el lugar de trabajo; por ejemplo,
asesoramiento y tratamiento psicológico, si corresponde”...
Al menos seis testimonios mas
responden al articulo publicado, en su edición digital, con…“Yo
también sufrí mobbing durante casi 2 años, y después de 3 de dejar el trabajo
todavía no me he recuperado…Cuantas personas nos vemos reflejadas en esta
situación y al final el poderoso permanece ahí, calentando la silla y la
organización no queriendo ver lo que sucede…Yo sufrí algo parecido en
Diputación…Esto es lo que ha ocurrido 2 veces en la empresa donde trabajo…Yo
también sufrí acoso…y aún estoy padeciendo secuelas después de tres años…Hasta
que explotas y te tienes que ir, o enfermas como le ha pasado a esta chica…”
La mayoría
de las personas sabemos ya, que compartir experiencias personales con otros/as
en similares circunstancias, sirve para neutralizar los efectos del /los
sucesos traumáticos en el ámbito psíquico y físico de la persona que lo/s ha
padecido.
Los antecedentes de la utilización de
los grupos con fines terapéuticos se debe, entre otros, al doctor S.H.Foulkes
nacido en Alemania en 1898, y muerto en Londres en
1976 a donde emigró en 1933 y en donde fundó en 1952 la Sociedad Grupo
Analítica, aún existente hoy en día.
En la
psicoterapia de grupo el trabajador que ha sido hostigado puede obtener la
opinión inmediata de los demás miembros del grupo y del psicólogo que lo
conduce. Al ver cómo lo perciben los demás la persona puede entenderse
mejor a sí mismo y concentrarse en los aspectos de su vida que desea cambiar y
otro de los aspectos gratificantes de estar en ese tipo de grupo es aprender de
los demás. También puede llegar a conocerse mejor a sí mismo al examinar su
reacción a los sentimientos y a las experiencias de otras personas.
La experiencia grupal también brinda la oportunidad de
probar nuevas conductas, expresar sentimientos que puede haberse sentido reacio
a expresar, hacerse valer de nuevas maneras y experimentar con nuevas ideas. A
medida que se va sintiendo más confianza y seguridad en los demás se podrá
sentir más libre para correr riesgos.
Es posible que también se tenga que determinar hasta qué
punto desea participar y estar activo en el grupo, es decir la medida en que se
siente cómodo/a. Ser activo significa expresar sus reacciones a lo que dice o
hace otra persona, compartir sus inquietudes, escuchar a otras personas, pedir
aclaraciones cuando no entiende algo, brindar apoyo y consuelo y buscar apoyo
usted mismo. Es poco realista esperar estar siempre verbalmente activo en todas
las sesiones. A veces uno se puede encontrar más pensativo que activo y
preferirá escuchar y considerar nuevas dimensiones de su personalidad.
Parece
obvio pensar que puesto que la violencia es algo que se desarrolla entre otros,
es razonable que se desarticule también el mecanismo que la sustenta, con otros.
La violencia en la vida actual alcanza a todos los estamentos posibles:
doméstica, escolar, laboral…y se hace preciso tomar medidas activas y razonables
que la puedan contrarrestar.
El GRUPO
TERAPIA para EMPLEADOS de prevención terciaria (rehabilitación de personas
dañadas por el trabajo)nació al auspicio de la Sociedad Navarra de Medicina y
Enfermería del Trabajo y del Instituto Navarro de Salud Laboral y continua su
andadura a petición de los mismos participantes (aquellos que acuden al menos al
66% de las sesiones)qué, conscientes del avance conseguido en su adaptación
laboral,reduccción de su sintomatología psicosomática y de su absentismo
laboral, solicitan la continuidad ininterrumpida en el tiempo.
Los únicos
requisitos de participación son: ser capaz de participar en un grupo, compromiso
y capacidad voluntaria de guardar absoluta confidencialidad sobre lo allí
tratado; asistir a las reuniones previstas (según calendario lectivo) y padecer
o haber padecido problemas interpersonales y de relación y organización en el
trabajo durante al menos 6 meses.
La información que el sujeto recibe en
el grupo, es mucho más que la que puede obtener a partir de la sola fuente del
terapeuta, en el grupo, las fuentes de experiencias e informaciones se
multiplican y éstas no sólo provienen del terapeuta sino también de los
restantes miembros, lo que abre un amplio margen para el intercambio de ideas,
sentimientos y otras experiencias. El grupo no sólo posibilita el intercambio de
experiencias sino que amplia la red de apoyo social que el sujeto recibe.
El apoyo social consiste en la provisión a un individuo de
afecto, comprensión, afirmación y ayuda por parte de otros individuos.Asi,en el
grupo,no solo recibe apoyo emocional,sino también apoyo informativo e
instrumental.
Probablemente uno de los aspectos más importantes de las experiencias grupales
se vincula a esta experiencia de ayudar también y de ser ayudado.
El individuo acrecienta su capacidad para enfrentar y resolver problemas.
Quienes acuden regularmente a una experiencia grupal lo comprueban semana a
semana.